Llevas un tiempo siendo el pilar de todo y de todos, y el cuerpo ya empieza a mandarte señales. No es que estés mal, es que estás cansado de una manera que el sueño no arregla. Cansado de sostener, de anticipar, de sentir por adelantado lo que los demás ni se molestan en sentir. Esta semana el cielo no te va a dar un descanso fácil, pero sí algo más valioso: claridad. Claridad sobre lo que realmente importa, sobre quién merece tu energía y sobre qué parte de tu vida llevas demasiado tiempo aplazando.
Cangrejito, hay decisiones que no puedes seguir posponiendo.
Mercurio sigue retrógrado y lo hace en tu propio signo, lo que significa que tu mente está trabajando hacia adentro en lugar de hacia afuera. Los malentendidos son posibles, las conversaciones pueden torcerse, y personas del pasado pueden reaparecer de formas que no esperabas. No lo veas como un problema: Mercurio retrógrado en Cáncer es una invitación a revisar, a repensar, a terminar lo que quedó incompleto. Al mismo tiempo, Júpiter en Leo y Urano en Géminis están creando una corriente de fondo muy potente, una sensación de que algo grande está a punto de cambiar en tu entorno más cercano. No te asustes.
Ese cambio puede ser exactamente lo que necesitas.
El mensaje de esta semana es uno solo: para de darte tan poco. Das con generosidad enorme y luego te quedas con las migajas de tu propia vida, convencido de que eso es suficiente. No lo es. La Luna pasa por Libra, Escorpio y Sagitario a lo largo de estos días, y cada etapa te va a mostrar algo diferente: primero el desequilibrio en tus relaciones, luego la profundidad emocional que llevas dentro, y finalmente la ligereza que mereces. Úsalo todo.
No hay que elegir entre sentir profundo y vivir con alegría. Tú puedes tener las dos cosas. Empieza a creerlo.