Tu cuerpo este mes te va a hablar claro, Sagui. Y más te vale escucharlo. Porque llevas meses a toda velocidad, diciendo que sí a todo, aguantando más de lo que puedes, y junio te trae la factura. No de forma dramática, pero sí de forma insistente. Dolores de cabeza que no se van con una pastilla.
Tensión en los hombros que parece que cargas con el mundo. Problemas digestivos que no entiendes de dónde salen — pero yo sí lo sé: salen de todo lo que te estás tragando sin digerir. Conversaciones que no tienes, emociones que guardas, broncas que te callas. Todo eso se queda en el estómago, Sagui. Y este mes, con Venus y Júpiter en Cáncer, tu cuerpo no va a aguantar más silencio.
Vas a tener que parar. No cuando tú quieras, sino cuando él te obligue. Puede ser un resfriado tonto que te tumba tres días, puede ser un dolor de espalda que te deja clavado en el sofá. Tu cuerpo sabe que la única forma de que pares es obligándote. Así que mejor para tú solo, ¿no?
Dedica tiempo este mes a moverte de verdad. No me refiero a ir al gimnasio como un autómata. Me refiero a caminar sin rumbo, a bailar en tu casa, a estirarte por las mañanas como si te estuvieras despertando de una siesta de años. Tu cuerpo necesita espacio, igual que tu mente. Y si puedes, sal a la naturaleza.
Aunque sea un parque, aunque sea media hora. Tú eres un signo de fuego y de aire, necesitas espacio abierto para respirar. Sobre el sueño: este mes va a ser un desastre. Mercurio retrógrado te va a tener la cabeza dando vueltas a conversaciones, a decisiones, a cosas que dijiste o que no dijiste. Vas a despertarte a las cuatro de la mañana con el corazón acelerado pensando en ese correo que tienes que enviar, en esa conversación que tienes que tener.
Y no vas a poder volver a dormirte. Así que haz esto: antes de acostarte, escribe. Todo lo que te da vueltas, todo lo que te preocupa. Sácalo de la cabeza y ponlo en un papel. No para resolverlo, solo para dejarlo ahí y poder descansar.
Y si puedes, nada de pantallas una hora antes de dormir. Lee, escucha música, habla con alguien. Pero dale a tu cerebro la oportunidad de apagarse. Emocionalmente, este mes vas a estar sensible. Más de lo que te gusta admitir.
Vas a llorar por cosas que normalmente no te afectan. Vas a sentir que todo te pesa más. Y está bien, Sagui. No tienes que ser fuerte todo el tiempo. No tienes que ser el que anima a los demás siempre.
Este mes puedes ser tú el que necesita que lo animen. Y si no tienes con quién hablar, escribe. O corre. O grita en el coche. Pero no te lo guardes.
Porque lo que te guardas este mes se convierte en un nudo en el pecho que luego cuesta meses deshacer.