Mercurio entra en tu signo el 11 de septiembre y eso, en el trabajo, se nota. Tu capacidad para comunicar, para negociar, para presentar ideas de manera que la gente las reciba bien, va a estar en un momento álgido durante la segunda mitad del mes. Si tienes algo que proponer, una conversación difícil que mantener con un jefe o un cliente, un proyecto que defender, espera a la segunda quincena. Las palabras van a salirte con una fluidez y una precisión que en otros momentos del año no tienes.
Pero antes de llegar ahí, hay que hablar de los primeros días del mes, que pueden ser más pesados. Saturno retrógrado en tu signo opuesto actúa como un peso en la balanza del trabajo también: hay responsabilidades que se acumulan, compromisos que creías cerrados que vuelven a abrirse, proyectos que parecían resueltos y que resulta que no lo estaban tanto. No es un mes para hacer castillos en el aire. Es un mes para revisar los cimientos.
¿Hay algo en tu vida profesional que llevas tiempo sabiendo que no funciona pero que no has querido abordar porque abordarlo implica cambios que dan miedo? Saturno retrógrado es esa voz interior que no para de señalarlo. Y este mes, con tanta energía de revisión y de claridad, va a costar más ignorarla que antes.
En lo económico, septiembre pide prudencia. No es que vaya a haber ningún desastre, pero hay una tendencia a los gastos emocionales, esas compras que no son necesidades sino intentos de tapar algo, de celebrar algo que todavía no está celebrado, de compensar una semana difícil con una cena cara o una compra impulsiva online a las once de la noche. Reconócelo cuando ocurra. No te flajeles, pero reconócelo.
Lo que sí puede ser muy productivo este mes es todo lo relacionado con colaboraciones y asociaciones. Venus en Libra al principio del mes y Mercurio en Libra después te ponen en una posición ideal para tejer alianzas, para conectar con personas que pueden complementar lo que tú haces. Libra trabaja mejor en equipo que en solitario, no porque no tenga capacidad individual, sino porque su inteligencia se activa especialmente en el intercambio. Busca ese intercambio de forma consciente este mes.
Y hay algo más que quiero decirte sobre el trabajo, algo que quizás no quieres oír: estás agotado. No de trabajar en sí, sino de poner cara de que todo está bien cuando no lo está del todo, de gestionar la imagen, de ser el mediador, el diplomático, el que suaviza los conflictos para que los demás puedan trabajar cómodos. Ese trabajo invisible tiene un coste real, y este mes ese coste se va a notar en el cuerpo y en el ánimo. Ponle nombre. Cuéntaselo a alguien. O al menos cuéntátelo a ti mismo.